El drama de la eyaculación precoz

David Barrios Martínez
Médico sexólogo y psicoterapeuta.
Caleidoscopía, A. C.

La eyaculación precoz es la disfunción erótica más frecuente en los hombres; se le considera un rasgo de la masculinidad convencional o machismo.
Se define a esta alteración de la salud sexual como la incapacidad persistente para modular el reflejo eyaculatorio, independientemente de la intensidad
del estímulo. Así, el hombre que eyacula intempestivamente no logra detener el fluido seminal a voluntad. Esta detención es posible, cuando la disfunción
no existe, antes de que se presente la inevitabilidad eyaculatoria.

Aunque el factor tiempo no es el principal elemento para arribar al diagnóstico, el hombre con esta disfunción reporta que su eyaculación sobreviene
demasiado rápido: antes de penetrar (severa), alrededor de la penetración (moderada) o poco después de haber iniciado el coito (leve).

Las causas más frecuentes de esta eyaculación temprana son el entrenamiento social que la mayor parte de los varones tienen para eyacular rápido y,
fundamentalmente, el desarrollo de una ansiedad “distractora” que origina una falta de conciencia de las sensaciones internas. La causa orgánica existe,
pero es excepcional.

Desde etapas muy tempranas de la iniciación erótica, el aprendizaje y desarrollo de la masturbación en los hombres se realiza en un contexto de represión
y a hurtadillas. Así, los hombres aprenden a autoerotizarse velozmente, ocultos y con culpa por estar haciendo algo “inadecuado y sucio”. Más adelante,
vienen los escarceos sexuales con amigas y novias y la iniciación coital con éstas o con alguna trabajadora sexual, habitualmente con gran tensión y prisa.
Es común observar que el erotismo de la mayoría de los hombres es burdo y apresurado, dándole escasa importancia a las caricias y juego erótico previo,
con urgencia de penetración.

Todo lo anterior condiciona que la ansiedad campee en las relaciones eróticas de los hombres y que vayan entrenándose a lo largo de su vida como
eyaculadores precoces.

Generalmente, las parejas de varones que eyaculan precozmente tienen expresiones como: “¡Él es tan egoísta que se excita pronto, se viene rápido,
le basta con satisfacerse ...yo ni le importo! No hay tal: en realidad un hombre que carece de control voluntario sobre su eyaculación, vive por lo general
con un intenso drama personal, pues no sólo está infructuosamente obsesionado por brindarle placer a su pareja, sino que también, a menudo, eyacula
con ansiedad, angustia, con poco y fugaz placer, en algunos casos incluso sin orgasmo y casi siempre con una gran vergüenza posterior, pues no ha podido
“cumplir” como el gran amante que se supone debería ser.

Vale decir que los mecanismo íntimos que dan origen a un severo acortamiento de la meseta son: la falta de percepción de las sensaciones que “avisan”
el orgasmo y una serie de cambios químicos y eléctricos que en el sistema nervioso central, por ansiedad, podrían acelerar la eyaculación. Así, el varón
que eyacula precozmente no es capaz de distinguir la frontera virtual existente entre la inminencia y la inevitabilidad eyaculatoria, pues esa especie de
“señal” orgánica que avisa al hombre que se acerca el momento de máximo placer, no es captada por él, quien merced a una gran ansiedad “se distrae”
y cuando siente que la eyaculación se aproxima ... es porque ya está aquí, es decir, ya se produjo la expulsión del semen.

El diagnóstico de la eyaculación precoz se puede realizar con relativa sencillez mediante una completa historia clínica sexual, en la que la verbalización
del consultante o la queja de su pareja son fundamentales.

UNA FORMA EFICAZ DE RESOLVER LA EYACULACIÓN PRECOZ.

La eyaculación precoz responde espléndidamente a los procedimientos comunes en terapia sexual. A continuación se presenta el resumen de un artículo
publicado originalmente en “La gaceta de la sexualidad” , que muestra el trabajo de la terapia grupal en Caleidoscopía, Espacio de Cultura, Terapia y
Salud Sexual, durante 12 meses, en cuatro grupos terapéuticos conformados por varones con eyaculación precoz y otras disfunciones de la vida erótica.
Todos los grupos recibieron doce sesiones de 3 horas cada una, un día a la semana. Se emplearon los siguientes métodos y experiencias de abordaje:
sensibilización, sensorialización, trabajo psicocorporal, cápsulas teóricas, técnicas psicoterapéuticas gestálticas y de enfoque centrado en la persona,
técnicas convencionales de terapia sexual (Masters y Johnson, Kaplan); la mayor parte de éstas últimas prescritas como “trabajo en casa”.

La eyaculación precoz fue clasificada, según su grado, en leve, moderada y severa. Se reportan datos relacionados con la edad, la ocupación,
presencia o ausencia de pareja y la condición primaria o secundaria de la disfunción. Se consideró éxito terapéutico no solo el adecuado control del reflejo
eyaculatorio durante y después de la terapia, sino también el testimonio documentado de cada participante sobre ampliación del erotismo y del repertorio
de prácticas sexuales, satisfacción coital y no coital, así como seguridad emocional, sin ansiedad, para el emprendimiento de relaciones eróticas presentes y futuras.
Se consideró no exitosa la intervención terapéutica cuando los anteriores elementos estuvieron ausentes.

Evaluación del proceso terapéutico:

VARONES CON 1 SOLO DIAGNÓSTICO : 69

CON 2 DIAGNÓSTICOS: 24

CON 3 DIAGNÓSTICOS: 2

Éxito terapéutico: reporte de cada participante sobre su satisfacción con los logros, sesión a sesión y en la evaluación final.

tabla eyaculación precoz

Control eyaculatorio y multiorgasmia

(ésta última no se consideró criterio de éxito).

Control eyaculatorio: 82 varones

Obtención de multiorgasmia: 21 varones.

Bibliografía:

Barrios Martínez, David. “Venirse” pronto y una manera de solucionarlo. Gaceta de la sexualidad No. 4 Alfil. (julio- agosto 2006).

Barrios Martínez, David. EN LAS ALAS DEL PLACER. COMO MEJORAR NUESTRO GOCE SEXUAL. Pax- México. 2005.